lunes, 20 de julio de 2015

NO HAY SALTOS FACILES



Es algo bastante común para nosotros como practicantes de parkour, creo, cuando conseguimos romper un nuevo salto o dominamos un nuevo movimiento o superamos un nuevo desafío en el entrenamiento, mirar hacia atrás y decirnos: bien, eso fue fácil. Y es algo bueno, en cierto sentido, para ser impulsado por nuevos logros y éxitos en nuestro entrenamiento.

Sin embargo, hay un tú antes del salto y hay otro tú después del salto. Y ellos son muy diferentes; aunque el salto en sí mismo permanezca sin cambios.

Tú, antes del salto, quizá estabas nervioso; o quizá tenías miedo; o quizá no estabas preparado, no habías calentado, no tenías un buen estado de ánimo. Tú quizá estabas bajo de confianza por cualquier millar de razones. Tú quizá estabas arrastrando alguna lesión leve, estabas recuperándote de un catarro o no tenías puesto tu calzado favorito. Quizá, simplemente no te sentías con ganas de saltar hoy.

El salto se ve largo, se ve duro, requiere potencia, te requiere a ti para quitártelo de encima, para despertar, para hacer acopio de tu energía, para concentrarte, para dar el paso. Requiere que estés presente. Lleva algo de tiempo.

Y entonces lo haces. Alivio. Éxito. Repites. Confianza. ¿Arrogancia? Y ahora parece fácil, y te preguntas por qué te tomaste tanto tiempo, por qué tanta preocupación, ¿por qué lo hiciste tan difícil? Este eres tú, después del salto. Pero el salto no ha cambiado. La distancia, el despegue, la recepción, la altura, la superficie: es el mismo.

 

Hasta que el salto está hecho, no es fácil.

Hasta que lo hayas hecho, no lo has hecho.

Hasta que no lo hayas hecho, no debes hablar de si es fácil, simple, o nada.

Hasta que no esté hecho, permanece como un reto: y los retos deben ser respetados, tanto antes como después de que sean superados.

Mi punto es el siguiente: Todo lo que hace que un salto sea difícil antes de conquistarlo es parte del salto. La carga que llevabas encima, tu estado físico, tu estado mental. Para ti, todo eso estaba dentro del salto. No hay saltos fáciles. Entonces respeta cada uno de ellos, cada movimiento, cada desafío –incluso si estás seguro de que están dentro de tu nivel de habilidad. Esos son a los que más les gusta atraparte y dejarte tirado en el suelo en tu exceso de confianza.

Mi consejo es este: No hables de que puedes hacer algo hasta que no lo hayas hecho. Humildad. Una vez hayas completado el salto, no lo despaches como si fuese fácil. La acción en sí misma puede haberla sido, pero no el salto. Y si dices que puedes hacer el salto, estate preparado para ser llamado a hacerlo, en el instante.

Aún mejor, llámate a ti mismo en él.



Artículo escrito y cedido a umparkour.com por Dan Edwardes

Puedes leer el artículo original en inglés en el blog de Dan Edwardes aquí: no easy jumps

Traducción de Dani Sampayo y revisión de Carlos Javier Ferrero para umparkour.com

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